Cuatro retos al construir un área de sostenibilidad desde cero
Construir un área de sostenibilidad en una empresa es crucial cuando ésta alcanza cierto tamaño, ya que sus operaciones empiezan a tener un impacto significativo en el entorno social y ambiental. En esta etapa, las empresas tienen la responsabilidad de gestionar de manera estratégica sus asuntos sociales, ambientales y de gobernanza, no solo para cumplir con regulaciones, sino también para fortalecer su reputación y asegurar su viabilidad a largo plazo. Los motivos para incursionar en estos temas pueden ser el acceso a financiación, requerimientos por parte de algún cliente importante, obligaciones regulatorias, estrategia comercial o incluso el deseo genuino de hacer las cosas mejor. Independiente si es voluntaria u obligatoria la idea de construir un área de sostenibilidad en la organización, existen retos comunes a los que hay que hacerle frente.
1. Inversión vs gasto: Entender la sostenibilidad en una empresa como una inversión y no como un gasto es fundamental para que sea una iniciativa exitosa y que agregue valor tangible. En lugar de verlo como un costo adicional, adoptar prácticas sostenibles genera valor al mejorar la eficiencia, reducir riesgos, y fortalecer la relación con clientes, empleados e inversionistas. Además, invertir en sostenibilidad puede abrir puertas a nuevas oportunidades de negocio, innovación y diferenciación en el mercado, asegurando que la empresa se mantenga competitiva y resiliente en un entorno cada vez más consciente del impacto ambiental y social.
Cuando algunos líderes de la empresa perciben que el área de sostenibilidad y sus actividades son una pérdida de tiempo y dinero, se pueden enfrentar varios desafíos significativos. Primero, esta visión limitada puede impedir que la empresa aproveche oportunidades clave. Además, una falta de compromiso con la sostenibilidad puede dañar la reputación de la empresa y dificultar la retención y atracción de talento, especialmente entre empleados que valoran el impacto social y ambiental. Esta percepción también puede generar tensiones internas, dificultando la implementación de estrategias sostenibles y limitando la capacidad de la empresa para adaptarse a un mercado cada vez más enfocado en la responsabilidad social y ambiental.
2. Tener claros los objetivos: Establecer objetivos específicos, medibles, alcanzables, relevantes y delimitados en el tiempo (SMART) antes de crear un área de sostenibilidad es esencial para garantizar su efectividad. Estos objetivos sirven como una brújula que guía las acciones de la organización, permitiendo medir el progreso y ajustar las estrategias según sea necesario. Al definir con claridad qué se quiere lograr y en cuánto tiempo, se facilita la asignación de recursos, la evaluación del desempeño y la comunicación de los resultados a todos los niveles de la empresa. Además, los objetivos claros generan un sentido de propósito y compromiso entre los empleados, lo que es fundamental para impulsar una cultura de sostenibilidad a largo plazo. Al tener metas bien definidas, la empresa puede también comunicar de manera más efectiva sus avances a los grupos de interés, fortaleciendo su compromiso y credibilidad en temas de sostenibilidad.
No definir objetivos previamente puede tener varios efectos negativos. Sin metas claras, los esfuerzos pueden dispersarse, resultando en iniciativas inconexas y falta de dirección, lo que limita el impacto de las acciones emprendidas. Esto también dificulta la medición del progreso y la evaluación de los resultados, lo que puede llevar a una falta de rendición de cuentas y a la percepción de que la sostenibilidad es solo un esfuerzo superficial o simbólico. Además, la ausencia de objetivos específicos puede generar confusión interna, reducir la motivación del equipo y dificultar la comunicación efectiva, lo que pone en riesgo la credibilidad y el compromiso de la empresa en estos temas.
3. Presupuesto: Definir un presupuesto antes de construir un área de sostenibilidad es esencial para garantizar que las iniciativas puedan llevarse a cabo de manera efectiva y realista. Un presupuesto claro permite asignar los recursos adecuados a cada proyecto, evitando sobrecostos o la falta de financiación para iniciativas cruciales. Además, ayuda a priorizar acciones con el mayor impacto, alineando los esfuerzos con las metas estratégicas de la empresa. Un presupuesto bien planificado también facilita la justificación de inversiones en sostenibilidad ante los líderes de la empresa, demostrando el valor y la viabilidad de las acciones propuestas.
No planear de manera organizada el presupuesto puede resultar en la paralización de iniciativas, la reducción de la calidad de las acciones emprendidas, o incluso en la percepción de que la sostenibilidad es una carga financiera en lugar de una inversión estratégica. Además, la falta de un presupuesto dificulta la planificación a largo plazo y la medición del retorno de inversión, lo que puede disminuir el apoyo interno y la credibilidad de los esfuerzos sostenibles dentro y fuera de la empresa. Además, la ausencia de un presupuesto impide una asignación eficiente de recursos, lo que puede llevar a la postergación de iniciativas importantes o al incumplimiento de los objetivos establecidos.
4. Definir las habilidades que necesito (equipo): Contar con un perfil de competencias bien definido es esencial para atraer a los mejores talentos y construir un equipo altamente calificado que impulse la estrategia de sostenibilidad de la organización. Definir las habilidades y la experiencia necesarias antes de contratar al equipo asegura que las personas seleccionadas estén capacitadas para cumplir con los objetivos estratégicos de la empresa. Tener claridad sobre estas competencias permite reclutar a profesionales con el conocimiento técnico y la visión estratégica adecuados para implementar prácticas sostenibles de manera efectiva. Además, garantiza que el equipo esté alineado con la cultura y los valores de la empresa, facilitando la integración de la sostenibilidad en todas las áreas de la organización. Una planificación cuidadosa en la selección también ayuda a evitar desajustes de talento, minimizando el riesgo de retrasos o fallos en la ejecución de iniciativas clave.
Construir un área de sostenibilidad es un proceso único que varía significativamente según la industria, geografía, mercado y cultura de cada empresa. Los retos y oportunidades que enfrenta cada organización son distintos, reflejando sus circunstancias particulares y sus objetivos específicos. Este proceso personalizado exige una adaptación cuidadosa a las características y necesidades individuales de la empresa. Aunque puede presentar desafíos, es una oportunidad para crear un impacto positivo y significativo. Hacer las cosas bien y disfrutar del proceso no solo conduce a resultados más efectivos, sino que también fortalece el compromiso y la satisfacción con el trabajo realizado, transformando cada desafío en una oportunidad de crecimiento y éxito.
Al enfrentar estos retos con creatividad y pasión, las empresas no solo contribuyen a un futuro más sostenible, sino que también fortalecen su marca, inspiran a sus empleados y se posicionan como líderes en sus respectivos sectores. ¡Así que, manos a la obra!